Imagen con avatar de Olana Liss generado con inteligencia artificial.
El mejor calentamiento no es el más largo, es el más consciente. En cinco minutos bien usados llegas con la voz lista sin gastarla antes de empezar.
Primero, dos minutos de respiración: inhala sin subir los hombros y suelta el aire en una “s” larga y estable. Estás despertando el apoyo, no la garganta.
Segundo, vibraciones de labios subiendo y bajando en tu rango cómodo. Masajean las cuerdas sin choque y conectan registros.
Tercero, una frase de tu repertorio a media voz, sintiendo la resonancia en la cara. Si algo tira, es la señal de dónde trabajar hoy, no de forzar más.
